¿Nueva doctrina sobre preservativos?

Hace unos meses envié este artículo a El Diario Vasco; no me lo publicaron, por un “overflow” de artículos en ese momento. Lo reproduzco ahora aquí. El estilo es poco bloggero, pero bueno…

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La matizada cuestión del preservativo

Producen perplejidad las recientes declaraciones del obispo Martínez Camino en el contexto de la asamblea plenaria de los obispos españoles, al ser preguntado por su postura acerca del uso del preservativo a raíz de lo dicho por Benedicto XVI sobre este tema. Dice el prelado español que “el uso del preservativo nunca se puede aconsejar”, cuando lo que dijo el Papa es que el uso del preservativo en algunos casos resulta aconsejable; es decir, Martínez Camino sostuvo exactamente lo contrario a lo que ha dicho Benedicto XVI. Se entiende que algunos católicos estén perplejos.

Por otra parte, es un hecho que en amplios sectores sociales y de opinión pública se da una notable confusión en importantes cuestiones de matiz sobre las enseñanzas tradicionales de la Moral católica acerca del uso del preservativo. Sería deseable que la Jerarquía católica se cuestionase si se ha explicado suficientemente con respecto a este asunto. Las únicas declaraciones que he visto en las que se aborda la cuestión que ahora surge a la palestra pública, las hizo el obispo Reig Plá en una publicación de muy poca tirada y hace ya unos años. No recuerdo haber oído o leído otras explicaciones sobre este tema que sean claras y estén al alcance del ciudadano de a pie.

Se advierte confusión en muchos titulares aparecidos en prensa de todo el país, y también en las declaraciones realizadas por algunas personalidades internacionales, cuando se conocieron las ideas sobre el tema del preservativo y la lucha contra el SIDA contenidas en el nuevo libro-entrevista de Benedicto XVI, “La luz del mundo”. Ban Ki Moon, por ejemplo, declaró que el obispo de Roma “ha sido bastante pragmático y realista” ya que, según él, se da una nueva postura de mayor concienciación sobre esta grave enfermedad. Por otra parte, Michel Sidibe, director del programa ONUSIDA, manifestó que se había dado “un paso adelante significativo y positivo en el Vaticano”.

Para salir al paso de la perplejidad producida por el contradictorio mensaje de los obispos españoles, y de la falta de matización en importantes instancias creadoras de opinión, interesa saber qué ha dicho exactamente la máxima autoridad del mundo católico sobre este tema, si contradice lo que ha mantenido la Iglesia con anterioridad, y en concreto si sostiene ahora algo distinto a lo que mantuvo en sus polémicas declaraciones del año 2009, realizadas durante su viaje a Camerún y Angola.

Benedicto XVI menciona en su libro algunas situaciones en las que el uso del preservativo sería aconsejable; habla el Pontífice de “casos aislados, por ejemplo, cuando un prostituido utiliza un preservativo, pudiendo ser esto un primer acto de moralización y de responsabilidad”; esto quiere decir sencillamente que si alguien se decide a tener relaciones esporádicas, ejercer o contratar la prostitución, etc., es mejor que por lo menos use un preservativo, para reducir la probabilidad de contagiarse de SIDA o contagiar a otros.

La enseñanza tradicional católica declara que el sexo es un valor dentro del contexto del amor matrimonial y que ese contexto se corrompe con el uso del preservativo. Pero si de entrada la relación sexual no se vive en ese contexto, esa relación es corrupta de por sí, por lo que el preservativo ya no corrompe nada –ya no hay nada que corromper-. Se da una perfecta continuidad entre las declaraciones de Benedicto XVI y la tradición católica; en este tema no ha habido un “paso adelante”, sino una aplicación -muy pegada al terreno, como debe ser – de la moral “de toda la vida”.

Por otro lado, sostiene Benedicto XVI que “este no es el modo de acabar con la infección del virus del SIDA. Eso debe producirse dentro de la humanización de la sexualidad”; la auténtica solución al problema del SIDA, según el Papa, pasaría por la humanización de la sexualidad y el cambio de pautas de conducta en los individuos, y no por campañas de reparto de condones, ya que bajo el falso lema de que con preservativo hay sexo seguro contribuyen a aumentar en la población la frecuencia y el hábito de conductas de riesgo. Esto es exactamente lo que dijo en las mencionadas declaraciones del año 2009.

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Con los ojos abiertos, ¡y con poco tiempo!
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