Más sobre salud y embriones

Con respecto a un comentario de Elena sobre la Entrada Condenados por sus genes… ¡manda narices!, me parece que introduce un debate muy interesante; se me ocurren algunas matizaciones y también potenciar alguna de las ideas contenidas en ese comentario.

Ante todo, mi opinión: ¡viva la salud!. Todo lo que esté encaminado a mejorar la salud, y de esa manera hacer nuestra vida más agradable y provechosa, ¡bienvenido sea!. Cuando la enfermedad se puede curar, hay que curarla; y hay que destinar a ese fin todos los recursos que se pueda. Valga la idea de este párrafo como paradigma de todo lo que sigue.

Establecido lo anterior, querría mencionar en primer lugar algo que hoy día olvidamos con gran facilidad, cuando nos centramos en buscar la salud (cosa que, insisto, debemos hacer): hay muchos valores que se ponen en acto alrededor de la enfermedad, muchas manifestaciones del espíritu auténticamente humano que la enfermedad hace surgir. No me refiero específicamente al valor “metanoico” del dolor, su capacidad para hacer madurar a las personas, etc. y tampoco a su valor espiritual; son realidades en las que ahora no entro. Me refiero más bien a valores humanos que se ponen en pie ante la enfermedad: solidaridad, generosidad y ayuda mutua, comprensión del valor del otro como receptor de mi ayuda, comprensión de que es acreedor de ayuda y cariño incondicionados (por encima de que pueda o no agradecerlo, o siquiera darse cuenta de que se le proporcionan), crecimiento personal que todo eso conlleva… en definitiva, para compendiarlo todo, caridad. De hecho, y dado que se ha hablado antes de curación, si nos olvidamos del valor de la persona (que surge de modo muy especial ante el enfermo), estamos olvidando la propia razón de fondo que nos lleva a luchar por evitar la enfermedad.

En el comentario al que hacía referencia al comienzo del post hay una idea muy interesante: hay que apoyar todo avance de la ciencia en el sentido de mejorar la salud pública y privada, “controlando que se haga con la ética necesaria”. Esa coletilla es el quid de la cuestión, me parece. El tema de mi  anterior post no era un proceso curativo, sino una selección embrionaria. Es decir, la acción que comenté no era curativa, sino que consistió en eliminar a las personas que potencialmente podían transmitir una enfermedad. Esto no es admisible desde un punto de vista ético, y es por éste motivo y otros similares, en mi opinión, que las generaciones futuras nos mirarán con espanto. No se pueden eliminar enfermedades eliminando a las personas que las portan: estaríamos dando importancia a las personas futuras sin importarnos las personas “éstas”, “aquí” y “ahora”: las portadoras de la enfermedad, por mucho que sean “pequeñitas”. Si perdemos el respeto al ser humano pequeño lo perdemos al ser humano en general. Ya no nos queremos incondicionalmente: nos queremos sólo en la medida en que estamos sanos, y vemos así a las personas portadoras de enfermedades (de forma actual o potencial) como amenazas.

En definitiva, siguiendo la propuesta de Elena, hago una consideración sobre las consecuencias de la investigación médica: en mi opinión, hay consecuencias negativas de este tipo de actuaciones que son invalidantes. Se puede pasar por determinadas consecuencias negativas por incomodidad, coste, esfuerzo, sufrimiento para llegar a buen fin, etc., pero hay consecuencias negativas que afectan a cuestiones cualitativas que no se pueden admitir; en concreto, todas aquellas que en el fondo están contradiciendo el propio fin de la investigación: si buscamos el bien del ser humano no podemos hacerlo perdiéndole el respeto.

Aunque he hablado del valor de la enfermedad y del dolor, retomo la idea con la que he comenzado el post: bienvenida sea la salud y todos los esfuerzos encaminados a mejorarla y asegurarla. Porque, además, como bien dice el comentario de Elena, la mejora de la salud pública tiene claramente un feedback positivo: cuanto más mejoren nuestras vida más podremos esforzarnos en seguir mejorándolas.

Como este debate es realmente interesante, se agradecerá cualquier aportación!!.

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Acerca de Juan

Con los ojos abiertos, ¡y con poco tiempo!
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6 respuestas a Más sobre salud y embriones

  1. Dolores García-Vaquero dijo:

    Lo que mas me interesa de este tipo de reflexiones es precisamente eso: la reflexión, a veces se pasa por encima de estos temas de forma superficial sin llegar a darnos cuenta de la importancia que tienen y en la reflexion se sacan cosas muy interesantes. Tambien nos hacemos mas personas de esta manera.
    El hecho de mantener vivos estos debates en la sociedad en la que nos toca vivir (nula desde el punto de vista etico) es necesario, ¿hasta donde calarán? no lo sabemos, creo que con que sirvan de debate ya es mucho.
    El avance de la ciencia es imparable, de alguna manera hay que llegar a establecer, o inculcar, un equilibrio avances vs ética.
    Lo que las generaciones venideras respeten o defiendan, en gran parte dependera de lo que hayan conseguido hacer en este sentido sus predecesoras.
    No nos olvidemos que el sufrimiento es inherente al ser humano. Hay que aprender a llevarlo con dignidad. Esto tambien se inculca. No todo vale.

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  2. Javier dijo:

    Elena tiene razón en que la medicina persigue mejorar nuestra salud, y por supuesto bien está que lo consiga. Cada vez vivimos más y con mejor calidad de vida, y nadie puede estar en contra de esto.

    Pero Juan pone el foco en la frase “controlando que se haga con la ética necesaria”. Se dice que “el fin no justifica los medios”, y todos solemos entender lo que esto quiere decir. Por eso nos sentimos cómodos al decir que todo se debe hacer con la “ética necesaria”. Entonces, lo importante será el QUÉ hagamos y el CÓMO lo hagamos, además de la intención que perseguimos, que puede ser muy buena y noble.

    Sólo un dato para ilustrar esto: la prevalencia del síndrome de Down en Andalucía ha descendido (en nº de casos/10.000 nacimientos) desde un 15.37 en 1985, a tan sólo un 5.30 en 2005. Parece todo un logro de la salud, y sin duda la intención de las personas que trabajan en este tema no sea otra que la de que haya menos enfermos. ¿Pero qué se está haciendo para conseguir esta reducción de la enfermedad? Simplemente diagnosticar prenatalmente la enfermedad, y abortar a los niños enfermos. Así no llegan molestar a nadie. Al oír esto, a uno se le queda una sensación agridulce, y el logro… pues ya no parece tanto logro.
    http://sid.usal.es/articulos/discapacidad/9690/8-2-6/incidencia-y-prevalencia-del-sindrome-de-down.aspx

    Sólo quería aportar mi granito de arena a este tema apasionante. Creo que no sólo cuenta la buena intención, sino que hay que poner un cuidado extremo en no deshumanizar a las personas por el camino, sean grandes o pequeñitos, como es el caso de la eugenesia y la mal llamada (a veces) terapia prenatal. Y a veces es tan fácil hacerlo…

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  3. carmen dijo:

    No puedo escribir mucho, porque me han hecho una in filtración en el codo y lo tengo “agarrotao”. Sólo decir que los diagnósticos prenatales para abortar niños Down es una salvajada. Aceptar a tu hijo tal como es, desde que es engendrado, es un valor básico desde cualquier punto de vista. Es, sencillamente, un acto de amor.

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  4. guillermina garcia-vaquero salazar dijo:

    Este debate, interesantísimo y como ha dicho Loli, lo importante es que se reflexiones sob re él. Recuerdo una chica que conocí hace unos años que se sometió a una fecundación invitro y me contaba espantada como el médico le dio a elegir el número de embriones que quería que siguieran adelante, terrible, nadie se lo había explicado. Esto pasa cada día desde hace muchos años y le llamaron avance. Estamos creando el mundo donde todo el mundo se siente con “derecho” a todo. Lo de elgir hijos sin enfermedades, una más.

    ¿Qué pasará el día que ese hijo se dé un golpe con la bici y quede paralítico? ¿Tendrán los padres derecho a ……..?

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  5. Angeles dijo:

    Estaba curioseando un poco y me he detenido en este tema.
    Si intentas llegar a la esencia del problema, desde mi punto de vista, hay dos aspectos importantes.
    Una enfermedad no SIRVE PARA NADA, un niño con sindrome de down TE INCOMODA.
    Muchas veces el lenguaje te da pistas. Tenemos dos conceptos: SERVIR, es el utiliarismo llevado a su extremo, y el EGOISMO, el centro de la vida es uno mismo.
    Ese utilitarismo de las personas hace que partamos de una premisa falsa para explicar y justificar multitud de actos. Las personas no valen por el simple hecho de serlo, sino en función de para qué sirven. Unas veces para “darnos el derecho” de ser padres, otras para ser eliminadas ya que nos obligarían a perder “nuestra libertad”, y otras para obtener de ellas satisfación. Pero siempre PARA servirnos a nosotros.
    Un niño con síndrome de Down es la criatura más cercana a Dios, no hay maldad en ellos y son los seres que tienen un amor más limpio.

    Bueno es tarde.

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