San Juan Pablo II, mi Juan Pablo II

Mañana, 2º domingo de Pascua, domingo -por tanto- de la Divina Misericordia. Tendrá lugar la ceremonia de canonización de los beatos Juan XXIII y Juan Pablo II. Esta coincidencia en la ceremonia me encanta, por diversos motivos en los que ahora no entraré.

A Juan XXIII no pude conocerle porque nací en el año 1972. Pero a Juan Pablo II sí. Y aunque no haya tenido la fortuna de conocerle personalmente, sí he estado en unos cuantos actos diversos presididos por él y pienso que puedo decir que le conocí bastante; por lo menos le quise mucho, eso desde luego. Para todas las personas de mi generación y de varias generaciones, Juan Pablo II era el Papa, el único Papa, el de toda la vida: el de nuestra niñez, adolescencia, juventud, comienzo de la vida adulta… el rostro amable, del cariño, de la sonrisa, y también fuerte, de la solidez, de la seguridad. Una persona en la que encuentras seguridad amable; ¿no es una preciosa definición de un padre?.

Ahora podemos vivir una gran ventaja, la gran ventaja querida por la Providencia de Dios con cualquier persona que se nos va al cielo: que ya le tenemos plenamente disponible. Por la Comunión de los Santos, podemos estar “de tertulia” con Juan Pablo II cuantas veces queramos, y todo el tiempo que queramos. Y puede ayudarnos mucho. Pondré al final de esta entrada un vídeo breve con el testimonio de la chica costaricense cuya curación científicamente inexplicable sirvió como milagro para la canonización, pero seguro que muchísimas otras personas pueden relatar miles y miles de sucesos que, siendo tan “vistosos” como ese -algunos- y siendo otros más de andar por casa -la mayoría-, atribuyen a la intercesión de Juan Pablo II. Yo mismo podría relatar algún pequeño favor que, tengo la certeza, me ha hecho Juan Pablo II.

Valga este pequeño testimonio para animar a muuuuchas personas -a todas las que lean esto- a tenerle como interlocutor frecuente, amigo íntimo e intercesor poderoso. Mañana, domingo de la Divina Misericordia, canonización de Juan Pablo II, qué buen momento para acudir a él con confianza y pedirle… ¡¡la luna!!. ¿Acaso no parece a veces tan inaccesible como la luna alguna de “esas cosas” difíciles, interiores, que sólo Dios y uno mismo saben?; hay que contárselas también a Juan Pablo II: amigo íntimo e intercesor poderoso. Seguridad amable.

Yo desde luego no voy a perder esta ocasión de oro que tenemos mañana; vea o no la ceremonia, pienso pedirle a Juan Pablo II la luna; en realidad, varias lunas, para mí y para otr@s que yo me sé.

Ahí va el vídeo. Pica; gasta unos poco minutos. Tras verlo, y conociendo la vida de Juan Pablo II, ¿no te parece que le puedes dar a Dios una oportunidad contigo, a través del nuevo santo?…  pídeselo… ¡¡y pásalo!!  😉

Haz click aquí para ver el vídeo.

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Si quieres hacer a muchas personas el gran favor de darles a conocer un poco más al grandísimo Juan Pablo II, puedes difundir esta entrada: correo electrónico, Facebook, Twitter,… ¡Gracias por visitarme!

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