El menor daño posible

El aborto es un drama. Un drama personal y social. No es lógico que en una sociedad supuestamente moderna, que vive un Estado de Derecho, que se dice a sí misma instalada en el Estado del Bienestar, exista el aborto y mucho menos que existan las cifras de aborto que tenemos en nuestro país en la actualidad. No es normal que en España tengamos anualmente más de 110.000 abortos (declarados): es el gran fracaso, el inmenso fracaso, de nuestro sistema de valores.

Ante la proximidad de las elecciones europeas ha vuelto a salir a la palestra la posición de cada partido político con respecto a este tema. No entraré en campañas. Tengo mi opinión personal sobre el grado de adecuación de cada partido con mi modo de ver las cosas, y no la volcaré aquí.

Algunos partidarios provida (yo también lo soy, sin ninguna duda) se han manifestado en contra de una de las opciones políticas en base a las declaraciones de uno de sus representantes: este señor dice que el orden político y el orden moral no son exactamente lo mismo, y se le ha criticado por ello. No entiendo que esa declaración, al margen de otras cosas que pudiera decir esa persona, se critique. Me parece que criticarla es un recurso fácil para, quizá, maquillar una carencia de argumentaciones de base: llevando esa crítica a sus últimas consecuencias, sería como decir que se debe legislar en contra de todo lo que sea inmoral, o que los delitos se deben perseguir social y jurídicamente por el hecho de que sean, genéricamente, una inmoralidad.

No se puede basar una argumentación provida en cuestiones dogmáticas, ni es conveniente identificar orden moral con orden social, porque esa postura se opone a la naturaleza de las cosas y por tanto no conduce al bien. El orden político es una parte del orden moral, de alcance menor que el conjunto de éste. Y me explicaré. Hablando sin pretensión de precisión académica, podríamos decir que el orden político atañe a la justicia social y a la preservación y defensa de los derechos individuales, y se enmarca dentro del orden moral, que tiene un alcance más amplio porque atañe a la persona, a toda la persona. Por esa diferencia en el alcance de cada orden, hay comportamientos inmorales que no deben ser considerados delitos. Me parece que no hace falta poner ejemplos, pero sería muy fácil hacerlo.

Dicho lo cual, se puede dar un paso más: el aborto, ¿es punible siempre?. Y yo pienso que sí, es siempre punible. Porque atañe directamente a la justicia social y a los derechos individuales. Que el nasciturus no tenga el reconocimiento legal de persona hasta 24 horas después de haber nacido, no implica que de hecho no lo sea. Es persona, y por tanto es titular de unos derechos fundamentales que provienen de su condición humana. Si se mata al no nacido se está cometiendo un asesinato que, sin duda, es punible. Y la legislación históricamente no ha tenido dificultad para hallar en el sentido común los mecanismos necesarios para protegerle.

Hay que estudiar qué decisión prudencial se debe seguir a partir de aquí. Aunque sé que es utópica, mi postura es la prohibición del aborto. Y por tanto implícitamente la prohibición de las clínicas abortistas, en primer lugar: son lugares dedicados, sencillamente, a cometer asesinatos. En segundo lugar la Seguridad Social no financiaría los abortos. En tercer lugar, pienso que la ley debe persesguir al personal sanitario que comete un aborto, porque a fin de cuentas ha asesinado a una persona, inocente e indefensa.

En cuarto lugar, y lo pongo con punto y aparte, llegamos a la madre. ¿Hay que castigar a la madre?. Aquí tengo mis dudas, por varios motivos. El primero, porque muchas madres son más víctimas que verdugos; algo así dije en una entrada anterior que se puede leer aquí. El segundo, porque van a estar cociéndose en la salsa de su sentimiento de culpa, en muchos casos durante toda la vida; el síndrome postaborto es una dura y triste realidad. En tercer lugar, porque lo que me interesa es que no haya ningún aborto: aborto cero; no que las mujeres que hayan abortado vayan a la cárcel.

En un entorno de prohibición del aborto y de apoyos firmes y claros a la maternidad, que haría reducir drásticamente el número de abortos, me parece dudoso que la cárcel de una mujer que haya abortado vaya a ser una disuasión significativa al aborto. Es mucho más disuasoria una política realista de información en positivo sobre la barbaridad que supone el aborto y de la realidad del síndrome postaborto.

Quizá todo lo anterior haya que hacerlo paulatinamente, procurando que en primer lugar se aplique a rajatabla el concepto de “despenalización”, para que no sea el coladero en que se convirtió desde el principio, acompañado de una política positiva de información y de apoyo a las madres con dificultades. Con esto ya se evitarían muchos abortos. Y a medida que la sociedad vaya cayendo en la cuenta de la ceguera en que ha estado viviendo, ir consiguiendo la erradicación total del aborto.

No se me oculta que un camino posibilista obliga a taparse la nariz y considerar con tristeza inmensa los niños que se van quedando en el camino, pero me parece que no hay otra solución realista.

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Acerca de Juan

Con los ojos abiertos, ¡y con poco tiempo!
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4 respuestas a El menor daño posible

  1. Eduardo Valcarlos dijo:

    Hola Juan!
    Lo siento pero no estoy de acuerdo. Me explico:
    En primer lugar el tema es lo suficientemente grave, 110.000 seres humanos por año sólo en España, como para andar con tibiezas y miedos a decir cosas sobre las mujeres no vaya a ser que no les guste (miedo).
    En lo que comentas sobre moral-política (justicia) creo que te equivocas al aplicarlo en este caso. El tema es únicamente moral, puesto que lo que se cuestiona es cuándo comienza la vida. La respuesta, por mucho que se quiera distorsionar, es evidente, como no podía ser de otra manera. Historias de si cuatro, seis, ocho o 59 días, 15 minutos y doce segundos no son más que la única forma que tienen los abortistas de justificar el aborto, y por supuesto completamente arbitrarias. Cualquier ser humano, si piensa libremente, llegará a la conclusión que es en el mismo instante de la concepción cuando el ser queda ya definido y, salvo causas naturales, nacerá y se desarrollará conforme a su código genético y su entorno económico-social-familiar.
    En cuanto a la culpabilidad de la mujer en el aborto… pues claro que es culpable! Acaso no son ellas las que libremente van a las clínicas abortistas? Perdóname pero me empieza a parecer insoportable ese miedo latente que tenemos los hombres a decir lo que pensamos de las mujeres y sus comportamientos, como en este caso. Otra cosa a sumar es que también existe responsabilidad de su pareja y, por lo tanto, de tener asimismo pena. Decir que bastante tienen con sus remordimientos es como decir que bastante tenían los nazis con los suyos y que, por lo tanto, no era necesario ni juzgarlos ni hacerles cumplir sus penas…
    Y he dicho nazis y he mencionado su genocidio… y si vamos a 110.000 abortos por año sólo en España es evidente que estas últimas cifras a lo largo de todos estos años y puestas a nivel mundial están ya muy por encima del número de víctimas de los campos de concentración nazis. Me sobrecoge!

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    • Juan dijo:

      MUchas gracias por el comentario, Eduardo. Acabo de volver de mi curso de retiro en Torreciudad, y estoy “desatascando”… perdona que no lo haya aprobado antes, pero es que he estado totalmente desconectado durante seis días.
      A tus objeciones, que entiendo perfectamente, te diré simplemente:
      .- COmo podrás comprobar en el artículo mi postura es aborto cero, sin paliativos y sin entrar al debate sobre el comienzo de la vida puesto que, como a ti, me parece que lo razonable y lo científico es pensar que existe desde el momento de la concepción.
      .- Los temas políticos o sociales, estoy convencido de que el distinto alcance en los ámbitos hace que haya conductas que siendo inmorales no son punibles, pero en el artículo me muestro contrario a que esto se pueda aplicar en caso del aborto. No es criticable una opción política porque esté a favor de esto, aunque pueda ser criticable por otras cuestiones.
      .- El tema de las madres: no se dice que no haya culpabilidad. Pero sí me muestro partidario de, en un entorno de legislación clara y persecución a los profesionales de la medicina que practiquen abortos, las madres puedan estar eximidas del cumplimiento de penas. Hay muchos casos en que la madre que aborta es más una víctima de su entorno que un verdugo. Pero entiendo que esto es muy discutible.

      Un fuerte abrazo!!

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  2. Javier dijo:

    Estoy totalmente de acuerdo con lo que dices

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