No todos los crímenes son terrorismo, no todas las víctimas son iguales.

Sigue Amaiur con su demagogia. En el seno de su discurso sobre las víctimas, a las que pretende utilizar como arma política, hay algunas verdades parciales pero una enorme falsedad de fondo: que todas las víctimas sean iguales y que todos los actos que producen víctimas sean terrorismo. No, no todo es igual.

La igualdad como presupuesto de la convivencia no es lo mismo que el igualitarismo, que es radicalmente injusto: que todos seamos iguales ante la ley no quiere decir que todos seamos iguales en todos los aspectos. Van varios ejemplos: un político corrupto no es igual que un honrado funcionario; un empresario defraudador no es igual que un honrado empresario; un vago no es igual que un buen trabajador; un inmigrante mafioso no es igual que un inmigrante que viene a trabajar para salir adelante.

Refiriéndome ahora a las víctimas de ETA y a las víctimas del GAL, y en la línea de los ejemplos anteriores, es claro que una víctima del terrorismo – ciudadano normal no es igual que una víctima del terrorismo – terrorista. Y con esto no estoy diciendo que sea menos grave el asesinato de un terrorista que el asesinato de un ciudadano normal: ambos asesinatos son igualmente injustos y aberrantes, y ambos deben ser perseguidos por la ley. Pero lo que sí estoy diciendo es que no todas las víctimas merecen el mismo reconocimiento, aunque todas sean víctimas. Se equivoca Amaiur si pretende equipararlas de modo absoluto.

Pretende también Amaiur, de forma demagógica y por tanto injusta, equiparar el terrorismo de ETA con los crímenes cometidos por algunos miembros de las fuerzas de seguridad del Estado. Si un policía tiene una actuación torturadora y criminal, lógicamente tendrá que caer sobre él todo el peso de la ley, pero esto no quiere decir que sea un terrorista ni, mucho menos, que esa actuación se produzca en el marco de un supuesto “terrorismo de Estado”, que gracias a Dios no existe. Dicho lo cual, me parece de justicia y de cajón que si ha habido abusos policiales, se reconozcan como tales y que las víctimas sean compensadas.

No me resisto a poner otro ejemplo, especialmente sensible: la sangría y el negocio del aborto. En España, más de 110.000 niños al año mueren víctimas del aborto. Siendo un crimen más grave que cualquier asesinato terrorista, sin embargo a nadie en sus cabales se le ocurriría calificar como terrorismo a este drama.

Cuando hablamos de ETA y del GAL, estamos hablando de terrorismo. Cuando hablamos de los crímenes de algunos policías, no estamos hablando de terrorismo.

Amaiur se equivoca (en el mejor de los casos) si pretende enrasar todo, llevando el agua a su molino. Para que se dé una paz “justa y duradera” (utilizando las propias palabras que utiliza Amaiur), hay que decir la verdad y para eso hay llamar a las cosas por su nombre. Por otra parte, para conseguir esa paz justa y duradera, hay que reconocer las injusticias y pedir perdón.

Recientemente hablaba Amaiur del “terrorismo de Estado” (referencia), refiriéndose con ello a los crímenes de algunos funcionarios del Estado que, siendo crímenes, no son terrorismo. Esto resulta especialmente sangrante cuando en la misma frase hablaban de “las actuaciones de ETA”. Si de verdad quisieran una paz justa y duradera, tendrían que calificar los hechos exactamente al revés: deberían hablar de “el terrorismo de ETA” y de “las actuaciones de algunos funcionarios del Estado”.

… pero de todas formas, hay algo que me llama mucho la atención en el discurso de Amaiur: la ausencia de una petición de perdón simple, llana y sin matices. Y la obsesión por ver manifestaciones terroristas donde no las hay. Cuando hay verdadero arrepentimiento uno simplemente dice “perdón”, sin inventarse culpas en el receptor de esa petición de perdón.

Es necesaria una purificación de la memoria. Y para eso, que cada palo aguante su vela. Ya lo dijo alguien (Alguien) hace 2000 años: no es buen camino ver la paja en el ojo ajeno sin reparar en la viga que tiene en el propio. Y si la paja en el ojo ajeno no es ni siquiera una paja, ya ni te cuento…

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Para aclarar conceptos en algo tan sensible como las víctimas del terrorismo, puedes difundir la entrada por correo electrónico, Facebook, Twitter,… ¡Gracias por visitarme!
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Acerca de Juan

Con los ojos abiertos, ¡y con poco tiempo!
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