Educación subvenc… ¡Ay, no, “concertada”! (I)

Hace ya tiempo, ante la amenaza que se cernía en el Parlamento (antes Cortes) de Navarra sobre los conciertos para los colegios que siguen el modelo de Educación Diferenciada, publiqué una entrada en la que le hacía una breve entrevista a un padre de familia joven que quería optar por el colegio Irabia-Izaga para su chaval (de hecho, ya lo tiene ahí).

La entrada fue Educación segreg… ¡Ay, no, “Diferenciada”!. Que esa entrada tuviera un éxito sólo relativo me sorprendió, porque me parecía (y me sigue pareciendo) un modo realmente bueno de mostrar la realidad sociológica de la Educación Diferenciada y de los colegios concertados en general, frente a la falsa especie de que esos centros serían la opción sólo de ciertas élites económicas o sociales. Después de bastante tiempo, voy a seguir en una línea parecida, quizá focalizando más el discurso en el tema de los conciertos educativos que en la Educación Diferenciada.

A las izquierdas hay que reconocerles un gran logro: el refinamiento en el uso de la retórica. Saben manejar muy bien los conceptos, y “disfrazarlos” de palabras que arriman el agua a su molino. Conocen el valor de tener discurso; siempre lo han utilizado para sus fines, aunque sea torticeramente. En concreto, para el tema que nos ocupa, hay que desenmascarar uno de esos disfraces: a base de repetirlo (y a base de que los demás no nos hayamos parado ni un minuto a pensar en ello), nos han hecho creer que el concierto educativo es como una “ayuda”, una “concesión” o “subvención” a unos determinados colegios.

Y si fuera así, yo estaría totalmente de acuerdo con las izquierdas más casposas en que habría que eliminarlos: si un colegio fuera como una fábrica de chicles, o una aseguradora, o un restaurante, o… ¿por qué vamos a estar subvencionándolo todos los ciudadanos?: que se saquen ellos las castañas del fuego, faltaría más.

Pero, claro, es que las cosas no son así: un colegio, incluso aunque se montase sólo con idea de hacer negocio (que se prepare quien así actúe), NO ES UN NEGOCIO MÁS. Si en una sociedad se da una rica diversidad de colegios, que asegure la variedad de legítimos modelos educativos, proyectos pedagógicos, idearios, etc., se puede responder directamente a un DERECHO de los ciudadanos, de cualquier ciudadano: la libertad educativa. Es decir, se puede asegurar que los padres pueden elegir para sus hijos la educación que ellos quieran.

Por tanto, el concierto no es una SUBVENCIÓN a un negocio, no. Es una manera (entre otras posibles) de favorecer la libertad educativa. Nos machacan una y otra vez, hasta la saciedad, que el concierto es una ayuda a los colegios, cuando… ¡¡es un derecho de las familias, caray!! Esta es la perversión conceptual a la que nos ha abocado el retorcimiento del lenguaje que desde hace años han perpetrado unos pocos.

El concierto es una manera de conseguir que cualquier colegio, bueno, malo o regular, sea asequible a cualquier familia, independientemente de su nivel de renta; ¿hay algo más social que esto?. En la educación pública, el beneficiario del “gratis total” es el ciudadano que tiene derecho a la educación, financiada con sus impuestos. EXACTAMENTE IGUAL QUE EN LA CONCERTADA, aunque en ésta no sea “gratis total”, que debería serlo.

Por otra parte, se puede evaluar el tema del desempeño. Vaya por delante que hay que dar las gracias a muchos empleados públicos del ámbito de la educación, que desempeñan su trabajo con competencia, ilusión, profesionalidad, etc. Pero no se puede negar que la educación concertada nos sale mucho más barata a los contribuyentes, aunque sólo sea porque está sometida a las leyes del mercado: si un colegio concertado no es bueno, acabará cerrando por falta de alumnos; eso hace que tenga que espabilar.

Si se adoptasen medidas más liberalizadoras que fomentasen la competencia entre los centros educativos, estoy convencido de que los primeros beneficiarios serían los alumnos y docentes de las escuelas públicas: saldrían a relucir de forma más evidente las muchas personas de ese ámbito que son verdaderamente buenos profesionales. El buen profesional no tiene miedo a la competencia, a los retos, a la mejora; más bien la busca y la desea, para que su trabajo luzca y sea apreciado por la sociedad. Uno de los nombres que puede tener esto es cheque escolar.

Anuncio ya la próxima publicación de otra entrevista, esta vez a una madre del colegio Irabia-Izaga, sobre estos temas de conciertos, modelos educativos, etc… ¡¡no se lo pierda!! 🙂

Si quieres poner tu granito de arena para fomentar la libertad educativa, puedes difundir esta entrada: correo electrónico, Facebook, Twitter,… ¡Gracias por visitarme!
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Acerca de Juan

Con los ojos abiertos, ¡y con poco tiempo!
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2 respuestas a Educación subvenc… ¡Ay, no, “concertada”! (I)

  1. David Fdez. Alba dijo:

    Muy bueno Juan. buen enfoque.

    Me gusta

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