El limón en limonada

Por fin hago caso a mi maltrecho blog. Lo hago tras leer un artículo de Teresa Gutiérrez de Cabiedes publicado en Alfa y Omega; una carta a Dios convertida en artículo, o una “Teresada”, una magnánima desnudez de sentimientos íntimos, de oración, desagravio y alegría.

Y lo he hecho porque, leyendo esa estupenda pieza de literatura y piedad, he entrevisto que la misión del cristiano en el mundo puede muy bien definirse por esa frase que felizmente parió un sabio amigo mío: convertir el limón en limonada.

El limón es la irreverencia llevada a blasfemia, la falta de respeto llevada a profanación. Eso es el limón, pero si es cierto lo que he puesto más arriba (y doctores tiene la Iglesia que me corregirán si no lo es), hay que entender que, más que lamentarnos, tenemos que hacer de él una limonada.

La limonada puede ser el vuelco interior de los que han presenciado el triste espectáculo pamplonés con ojos de indiferencia, de mero instrumento político o de simple asco. No. Hay que despertar. Cuando se presencia un acto violento del calibre del que estamos padeciendo en Pamplona estos días, la conciencia recta no puede por menos que considerar y sentir cercanía con la víctima -aunque además surjan protestas por otros motivos-, y en este caso la víctima principal no somos los cristianos; es el mismo Jesús.

Esta triste burla blasfema -y zafia, cosa opuesta al verdadero arte-, puede ser convertida en limonada fresca para nuestra sociedad y nuestra Iglesia: puede ser la ocasión para que algunos salgan de una postura de cristianismo cultural y pasen a otra, más alegre y más lógica, más fecunda y verdadera, de cristianismo vivido en primera persona. De amor a Dios y a todos, en definitiva, que se refleje con sencillez en su realidad del día a día.

La limonada es la reparación, el aumento del amor a Cristo Eucaristía. Y, en su caso, el ejemplo de acción pacífica de los cristianos, que no estamos contra nadie, y estamos a favor de la libertad y el respeto.

Ahí va el link al artículo de Teresa Gutiérrez de Cabiedes. Lo pongo como un homenaje de agradecimiento y reconocimiento. Por favor, tú que ves esta entrada, léelo. Bebe un poco de esta rica limonada, dile a Jesús que le quieres, pídele perdón por esta gran ofensa, luego le pides también perdón por las perrerías que tú le haces, lloras un poquito por una y por otras, y luego… suelta una gran carcajada. Y decídete a trabajar codo con codo con Él. Si hacemos todo esto, no te quepa duda, hemos cogido al demonio por el rabo. Hemos dado la vuelta a los exabruptos del provocador. Hemos convertido el limón en limonada.

Por favor, no visites la exposición: te dará asco y, lo que es peor, herirá tu sensibilidad. Es la obra de un pobre enfermo, por el que hay que rezar con misericordia. Y mejor que no alimentes controversias en los medios, que no harían sino darle notoriedad.

Si estás por Pamplona hoy, 25 de noviembre de 2015, y puedes estar a las siete de la tarde en la Catedral, mejor que mejor. Ahí nos daremos todos un gran abrazo con Él.

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Por favor, da difusión a esta entrada.  ¡Gracias!
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Acerca de Juan

Con los ojos abiertos, ¡y con poco tiempo!
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2 respuestas a El limón en limonada

  1. Martín Esparza Redín dijo:

    Hecho está. No sé si llegará; no tengo costumbre. Saludos

    Me gusta

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