Gracias, @guardiacivil. Otros siguen justificando la #violencia

Causa tristeza todo el tema de la agresión a los guardias civiles en Alsasua. Dan enorme pena tres cosas por lo menos: la agresión en sí, que los agresores y su entorno cuestionen a las víctimas -como, por otra parte, han hecho toda la vida-, y que los agredidos hayan sido dos Guardias Civiles y sus mujeres.

Como es habitual en estos casos, los partidarios de la violencia han vuelto a salir de las madrigueras, mintiendo, cuestionando a las víctimas, tachándoles de torpes juerguistas, dudando -cuando no directamente negando- que realmente fuera una agresión masiva motivada por el odio, ponderando el número de agresores como si ese dato tuviese alguna relevancia…

Dos versiones: por un lado la de unas personas, cachorros del tiro en la nuca, respaldados por Ahotsa, Diario de Noticias, Naiz, etc., que siguen exaltando la violencia y jaleando los actos terroristas del pasado; por otro, la de quienes han consagrado su vida a sacrificarse por ayudar, de forma disciplinada y profesional, a cualquier ciudadano, sea quien sea. Incluso antes de escuchar el testimonio radiofónico de una de las mujeres víctimas de la agresión -¿dónde están los colectivos feministas?-, era claro qué versión merece más confianza.

No me cabe duda de que la versión fiable es la de quienes a comienzos del mes de marzo rescataron de la nieve -y, según sus propias declaraciones, lo volverían a hacer una y mil veces- a varias personas relacionadas con el entorno que estuvo asesinándoles durante decenas de años. Esto es un botón de muestra. Podríamos invocar muchos otros ejemplos, como el de aquellos cuatro guardias civiles que, a finales de agosto del año 1983, perdieron la vida ayudando en las tareas de salvamento tras las tremendas inundaciones que tuvieron lugar en el País Vasco. Era su deber, ciertamente, y seguro que sus familiares y compañeros lo recuerdan con dolor pero con orgullo, a pesar de los muchos guardias civiles asesinados por una banda vasca, vergüenza de todos los que tenemos a gala haber nacido en esa tierra.

El mundo radical habla también de provocación, como es habitual. La presencia de dos guardias civiles, de paisano, disfrutando de unas fiestas populares, parece ser suficiente para justificar una paliza. ¿Y si hacemos un pequeño juego con las palabras?. En lugar de dos guardias civiles de paisano, supongamos dos simples chicas jóvenes en minifalda, también disfrutando normalmente de una fiesta de pueblo; y en lugar de una paliza, supongamos una agresión de otro tipo: una violación. ¿A qué conclusión llegaría la izquierda abertzale?. ¿Se justificaría en ese caso la agresión?. ¿O vamos a llegar a la ruindad de andar comparando la gravedad de una paliza, de un intento de asesinato, de una violación o de un tiro en la nuca?.

¿Por qué, mientras la presidenta de Navarra condena los sucesos, sus socios de gobierno no se dignan rechistar?. ¿Es ese el gobierno de todos?. ¿Es ese el gobierno que nos merecemos los ciudadanos de Navarra?.


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