Perdón, indultos, obispos et alia (II)

Viene de Perdón, indultos obispos et alia (I)

Cuántas reacciones, caray. Pero, ¿alguien ha escuchado las declaraciones de @monsarguello? (que, dicho sea de paso, anda que ponerse lo de «mons» en el perfil de Twitter,… algún asesor de imagen quizá no vendría mal). Pues mira tú que yo sí las he escuchado; algunas cosas me han chirriado, es verdad. Pero han sido muchas más las que me han parecido muy razonables.

Además de esa intervención, he leído otras cosas: la declaración de los obispos catalanes, las ideas del artículo del obipo de Oviedo, Sanz Montes, y alguna nota sobre lo que expuso el Arzobispo de Toledo, Cerro Chaves —otro «dicho sea de paso» jocoso: parece que queda bien referirse a los obispos con los dos apellidos, como sucede con los árbitros de fútbol… quizá ambos tengan características en común.

Se están vertiendo en las redes muchas opiniones destructivas. Las que provienen de personas que no son católicos, o se manifiestan contrarios a la Iglesia, ateos, etc., las puedo entender, dado que la fe —de la que carecen— ayuda mucho a comprender correctamente la misión de la Iglesia en este y en otros temas. Yo, como fiel cristiano, me siento movido a procurar ofrecer una aportación constructiva, tanto al referirme a la intencionalidad de las distintas intervenciones, como a su fondo y forma.

En primer lugar, nadie tiene el derecho de hacer afirmaciones categóricas en el ámbito de las intenciones. De internis, neque Ecclesia. Afirmación que viene muy al caso: doblemente al caso. Desconozco las motivaciones de fondo que llevan a unos obispos a pronunciarse de una determinada forma. En la duda, y no teniendo más datos, puedo quizá tener cierta prevención si hay cosas que no entiendo, pero desde luego no debo juzgar condenando. Puedo estar de acuerdo o no con sus posturas, pero confío en que están movidos por la mejor intención de iluminar al Pueblo de Dios en un tema ciertamente vidrioso y que tiene muchas derivadas.

En España somos muy dados a las enmiendas a la totalidad. Así, al juzgar que la Conferencia Episcopal se ha posicionado a favor de los indultos —cosa que, además, no está tan clara— la reacción de algunos católicos está siendo manifestar su determinación de dejar de aportar a la Iglesia Católica en la próxima declaración del IRPF. Esto me parece, sencillamente, infantil: como el niño que dice «pues ahora no respiro». Como si la aportación a la Iglesia fuera una especie de pago para que la Jerarquía diga lo que a cada uno le parece adecuado en cada momento; como si el magisterio de los obispos fuera una mercancía.

La aportación a la Iglesia no es un pago por un servicio, sino una muestra —una de tantas— de que todos somos Iglesia y de que todos, por tanto, debemos implicarnos en el sostenimiento de sus obras y actividades, que son nuestras, y en la manutención de quienes han renunciado a ella para ocuparse de nosotros, los demás fieles. La «X» en la declaración es una herramienta que parece buena, y que es compatible con otras vías. Si no existiera, los Católicos seguiríamos obligados a aportar de otras maneras.

En cuanto al contenido de las declaraciones, seguiré en un próximo post.

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2 respuestas a Perdón, indultos, obispos et alia (II)

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